Calama: Crecimiento/ Estancamiento. Tarea pendiente.

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Domingo 6 de abril de 2008

Conozca los detalles que no dejan que Calama se expanda y crezca en términos de infraestructura. El principal obstáculo es la falta de recursos para urbanizar

Es verdad que nos duele que desde fuera hablen mal de nuestro terruño, porque muchas veces quienes provienen de lejos, desconocen el real sacrificio que implica vivir en una zona extrema, que presenta temperaturas que por la mañana están casi siempre bajo cero y al mediodía supera los 25 grados. Tampoco saben que hay que vivir en medio de fuertes ventoleras en una larga época del año donde el polvo en suspensión es permanente. Por algo la autoridad está próxima a declarar a esta ciudad zona saturada.

Tampoco saben que la mayoría de los trabajadores, hombres o mujeres, de una u otra empresa, deben salir de madrugada a enfrentar fuertes faenas. Además desconocen que aquí la gente resfría en forma constante y en cualquier época, ya sea por los efectos climáticos o porque las alergias nos atacan con mayor facilidad que en otras partes.

No saben que aquí están los mayores índices de cáncer a la piel, que los problemas cardíacos no son pocos y que una serie de otras enfermedades las debemos enfrentar frecuentemente y sin disponer por cierto de tantos médicos especialistas, por decirlo más suavemente.

Ese preámbulo, es para reconocer todo lo que en verdad vale el hombre y la mujer de esta provincia. Valientes son aquellos que proceden de afuera de la comuna y que deciden quedarse aquí, porque encuentran que esta tierra generosa, los puede acoger para bien y se disponen a trabajar codo a codo, con los demás calameños. Eso sí, no se crean esta acogida aquellos que llegan de lejos pensando en que aquí la vida es fácil y que pueden subsistir pidiendo una moneda en la esquina o comprando una botella de licor para emborracharse y dar un horrible mal ejemplo para nuestros hijos. No. Esos, no son bienvenidos.

La otra realidad

Pero tenemos que ser realistas. Si bien hay quienes se esfuerzan, disponen de su talento y de sus ganas para sacar adelante a Calama, la verdad es que no se dan siempre las instancias, para que se concreten cosas más efectivas. Algo se hace. Pero tenemos igual una ciudad sumida en el subdesarrollo. Algo pasa. Hay que decirlo. Si sólo hay que mirar a nuestros vecinos, de no muy lejos y están mucho mejor que nosotros en cuanto a calidad de vida y desarrollo urbanístico (Iquique, Antofagasta, Arica, La Serena, por nombrar algunas).

Llegaron los trabajadores del campamento, es cierto. Ellos tienen un mejor estándar de vida, hay que reconocerlo. Si uno mira a Calama desde esa perspectiva. Algo mejoramos. Pero no completamente tampoco, porque todavía no se vislumbran ni en ese sector, mejores zonas de esparcimiento, sitios de recreación y algo importante, hay una notoria escasez de áreas verdes. Los vecinos de manera particular procuran hermosear sus casas. Pero eso no debiera ser todo.

Qué decir del centro de Calama. Calles estrechas. Sucias por los perros vagos y por la exagerada presencia de gente de no muy buen vivir que deambulan todo el día andrajosos por las calles. Hay casas de adobe, muchísimos conventillos o viviendas que arriendan piezas de cuatro por cuatro, de bastante mala calidad, donde viven familias completas. Verdaderos hacinamientos de gente que "vienen por un tiempo", pero se quedan por siempre.

En cuanto a construcciones, poco que decir de nuevo, casas que se construyeron en los primeros años de la ciudad y se mantienen bajo un mismo estilo. Y si se llega a demoler alguna, el recinto se vuelve un estacionamiento de vehículos.

Expansión natural

Es decir, frente a este último tema, lo que se puede deducir es que al ser construida esta ciudad por allá por los años 30, luego de haber permanecido por mucho tiempo dedicada a una zona de siembra y pastoreo solamente, no se imaginaron entonces jamás la explosión demográfica que aquí se generaría. Lo que se construyó fue para los pocos habitantes de la época. De allí es que quedó la ciudad como tal y fue ampliándose, hacia sus extremos, a medida que la gente llegó desde otras partes.

En definitiva, qué pasa en esta ciudad. Se lo preguntamos a profesionales, tanto particulares como del sector público, quienes nos entregan sus respuestas.

Nos aportaron sus críticas e ideas y vimos en ellos un verdadero interés por apoyar por contribuir, porque son calameños, porque quieren ver a esta Calama distinta. Y que ellos no se ponen el velo de la indiferencia para decir lo que realmente piensan de cómo debiera de hacerse, para salir adelante y a lo mejor estamos a tiempo de atender sugerencias.

La provincia El Loa tiene una superficie de 42.539 km2. De ellos la comuna de Calama posee una superficie de 15.597 km2. O sea, estamos en los territorios de mayor dimensión del país. Entonces por qué seguimos igual por tanto tiempo, por qué falta desarrollo.

Hablamos con el constructor civil Roberto Rodríguez, una persona que se dedica a la labor inmobiliaria y que conoce de terrenos y de todos esos haberes. El nos hace una advertencia cierta. "Calama puede crecer, porque hay requerimiento inmobiliario, pero el problema mayor hoy en día, es el elevado costo de los terrenos". Coinciden esas palabras, con cierta apreciación que nos hace la seremi de Bienes Nacionales, Fabiana Flores, quien explica que uno de los principales inconvenientes que aquí encuentran, es el hecho de que hay en esta ciudad mucha familia arraigada desde los orígenes de esta ciudad, que no es fácil conseguir que dejen los espacios al desarrollo.

Roberto Rodríguez nos comenta que "Calama presenta un fenómeno extraño. Dispone de muchos sitios eriazos en distintos puntos de la ciudad. Esto es porque son herencias dejadas de sus familias, o porque no tienen los documentos regularizados, de manera que ello obstaculiza la posibilidad de compraventa. Eso por un lado y por otro, es que el costo de los terrenos hoy en día en Calama, está muy elevado. Esto se ha visto incrementado por el desarrollo y apertura de mineras en la zona, cosa que hace necesario el disponer de recintos habitacionales, lo que despertó el interés de quienes tienen terreno, pero aprovechan la instancia y los costos son muy, muy altos. Este es el cuello de botella que hoy encontramos para seguir con nuestra función".

Es tan así el problema hoy en día, que finalmente al construir una casa, el costo del terreno implica un mayor valor que la misma casa que se construye.

Por cierto los costos en zonas residenciales, el metro cuadrado se presenta en no menos de dos UF y en algunos sectores aumenta hasta a veinte UF, dependiendo el sector.

A Roberto Rodríguez le preocupa el hecho de que en su momento se ocupó muchas áreas verdes para construir, idea que no comparte, puesto que Calama dispone de sitios donde se puede construir, sin necesariamente restar esas áreas verdes.

Comentó que hoy en día hay una gran demanda habitacional, de manera que esta ciudad deberá seguir creciendo en ese aspecto y ante ello, a su entender debiera de tomarse en consideración aspectos básicos, a fin de que la ciudad sea más armónica, y no ocurra como con la avenida circunvalación, que hoy representa un peligro para los pobladores del sector y lo mismo el nudo vial hacia Chiu Chiu. Critica también algunas vías circundantes del sector sur de la ciudad, por cuanto no representan la seguridad que debieran.

La palabra de un entendido

Y que mejor que hablar del tema con otro entendido en el rubro, Reimundo Lúgaro, un arquitecto que estuvo antes en el sector público, como asesor urbanista del municipio, y ahora, se desempeña en tareas particulares en este mismo quehacer y donde por cierto le corresponde a veces remar contra la corriente frente a los inconvenientes que tiene la ciudad para su desarrollo.

A su entender, no es que Calama este con problemas de terreno para poder seguir creciendo. "Lo que sí está en un proceso lento de remodelación y consolidación de la misma. Somos muy amigos de hacer un asunto y entenderlo por definitivo, cuando eso debió ser renovado hace muchos años. Un ejemplo evidente. El Estadio Municipal. Este se pudo haber renovado hace mucho rato y ese espacio haberlo ocupado en otras obras o bien haber ocupado ese sitio en un polideportivo u otra cosa. Es decir, administrar el espacio de mejor forma. Está la ex Finca San Juan, que creo está por construirse".

A su entender en Calama hay una serie de áreas que necesitan una remodelación urbana. Como también estima se necesita aumentar la altura de la ciudad. "La ciudad está como demasiado plana, y demasiado conformista, con proyectos mínimos. Por eso que a veces nos dicen que es una de las ciudades más feas de Chile. El tema está entonces, en que hay que repensar y llenar de proyectos nuevos a esta ciudad. Y no tenemos que meternos en el oasis, ni siquiera construir el oasis. Eso tenemos que guardarlo como un pulmón verde, pero las alternativas van hacia otro lado".

Habló Lúgaro del Seccional Topáter, donde se espera utilizarlo ocupando una gran cantidad de hectáreas para proyectos habitacionales y de infraestructura y todos los proyectos que se tengan en mente. "Hay allí una gran cantidad de superficie. O sea, frente a eso y frente a la pregunta si tenemos o no suelo, sí lo tenemos. Pero tampoco nos podemos quedar cruzados de brazos en referencia a cómo es la ciudad ahora. A esta ciudad hay que renovarla. No podemos pensar en que Calama quedará igual y que vamos a buscar más terrenos en extensión. Tenemos que remodelar la ciudad y ocupar esos espacios residuales".

Hizo una advertencia no menor Lúgaro. Confesó que en el centro de la ciudad, una gran parte de las actuales construcciones están inclusive desocupadas, hay muchos lugares sin moradores. Respecto de ello, dijo en todo el país se establecen proyectos innovadores en como hacer mejor uso de las manzanas centrales, hay planes en cómo hacer uso comercial de esos lugares y también en otras partes hay ciertas planificaciones que incentivan a ocupar el centro. Incluso, dijo, hay subsidios del Estado que favorecen estos proyectos. Entonces, yo veo que acá faltan proyectos de ciudad. Falta una planificación urbana, proyectos específicos y una renovación de ideas.

Confidenció que "hace cuatro años que me retiré del Municipio y todavía se escuchan los mismos proyectos".

Las falencias

La falencia, a su entender pasa por los recursos. Pero fundamentalmente estima "faltan ideas, falta viajar, hay gente que tiene que salir de acá, ver lo que pasa en otras partes del mundo. Incluso muy cerca, Perú, Argentina, tienen ciudades mucho más chicas, pero bien desarrolladas, bien planificadas, con una gracia arquitectónica notable. Aquí faltan fuerzas vivas que trabajen por la ciudad, faltan proyectos interesantes, nuevas ideas. En este minuto no existe un trabajo, que por lo menos la opinión pública, y yo soy parte de ella, que se entere, que se están desarrollando proyectos innovadores en la ciudad".

Es crítico Reimundo Lúgaro al comentar por ejemplo que "aquí nadie se ha preguntado por qué la gente no va al estadio, y es porque dejó de ser un recinto acorde con los nuevos tiempos. Ese no debiera ser un lugar para llegar y sentarse a ver un partido de fútbol. Debiera haber tiendas deportivas, espacios de recreación, excelentes estacionamientos, cafeterías, restaurantes, excelentes baños públicos, que no los tiene. Nadie mira por ese desarrollo, tenemos una estructura deportiva básica. Ese recinto debiera ser nuevo y donde fuera toda la ciudad, y para ello tiene que tener las condiciones, buenos asientos, excelentes casetas radiales, un estadio moderno. Alguna vez se pensó en hacerlo en el Seccional Topáter, pero en definitiva no se hizo".

Insiste el arquitecto en que hay que hacer aquí proyectos innovadores que cambien la ciudad. Le parece bueno el Polideportivo, un buen proyecto, "pero de muy mala ubicación, porque no llegará la ciudadanía hacia ese sector. Está dirigido para algunos pocos y tampoco veo que allá durará mucho. Esos proyectos macros deben estar bien ubicados para que favorezca a la ciudad entera, a todos, no sólo a los pobres, a la clase media, ni a la clase más alta, los proyectos deben hacerse para todos y deben ser con arquitectura innovadora, pensada en el 2020. Así es como realmente se pueda desarrollar esta ciudad".

Dijo las leyes de urbanismo hoy en día no son ninguna objeción. "Absolutamente, si en este rato tenemos la mala suerte que no se hagan los mejores proyectos. Pero a veces no todo es por fortuna, y hablamos de privados y públicos".

Criticó la carencia de profesionales que siempre se desempeñan en el municipio. "Yo no sé si esa carencia permanecerá por siempre. Si es así, nunca habrá desarrollo. Las competencias técnicas hay que saber reconocerlas. En otras municipalidades es distinto. En Antofagasta, hay once arquitectos trabajando. Aquí, entiendo, hay uno". Y esto se da, dice, porque es como un círculo vicioso, no hay plata, no hay proyectos, no hay profesionales. El municipio debiera tener unos cuarenta proyectos de punta. Acá falta mucho por hacer, mucho por hacer. Si inclusive un proyecto interesante, que se podría hacer, es una nueva catedral para Calama. Pienso que acá la gente es bastante religiosa, hay muchos suicidios. Si se pudiera hacer una enorme catedral, donde quepan unas cinco a seis mil personas, con grandes espacios".

Dijo que la falta de proyectos inciden en la vida del hombre "lo queramos o no".

Comentó la estructura de ciertos parques de Calama, "que no son parques. He visto en Bolivia, ciudades con mucho menos presupuestos, con obras mejor pensadas, no utilizando materiales de reciclaje. Aquí se ve una pobreza absoluta".

Manifestó que lo que él expresa, es la opinión de mucha gente y también lo que ve personalmente.

Comenta que hay algunas instancias, como el mármol, una riqueza única, cuya materia prima se va a Santiago. "Por qué no tener pavimentos de mármol. Estamos mal enfocados".

Claro que también hizo una autocrítica por cuanto los profesionales locales, "no nos hemos dedicado a lograr una cultura con identidad, porque todavía pensamos como que este es un suelo prestado, que venimos acá para hacer negocios y después nos vamos. No lo sentimos propio, no hay mucho cariño, porque en otros lados, cuando hay cariño, hay mucho respeto. Hay que tener respeto a los profesionales, a las ciudades, ganas de hacer cosas. Calama así como va, no tiene un destino de aquí a 20 años, y veo cómo otras ciudades de Chile progresan, pero cómo, con arte, arquitectura, buenos programas, buenos proyectos. Se logra una sinergia y todos caminan hacia el mismo lado. En este rato aquí no se ve nada. El pavimentar, hacer aceras, es como ponerse ropa, no tiene nada de interesante, ¿será eso parte del desarrollo?, yo lo pongo en duda".

Profundiza Lúgaro y estima que "el tema es que faltan grandes aciertos en cuanto a confluir competencias técnicas, llámese una planificación estratégica, que con el Peduc, no quedó consolidado en un proyecto, aunque algo se hizo. Falta un plan estratégico que diga qué es Calama, cual es su rol para el país, para la región, para su provincia. Qué tiene que hacer para desarrollarse más. Eso no quedó pensado. Hay que pensar Calama a futuro".

El sector público

Pero qué piensa el actual sector público de todas estos cuestionamientos. Hay un plano regulador acorde al desarrollo. Hay recursos para ejecutar proyectos. Hay un plan estratégico que permita pensar el Calama del futuro.

Algo está claro, hay buenas intenciones y se hacen esfuerzos.

Luis Alfaro Jaime, asesor urbano de la Municipalidad de Calama, es quien está hoy al otro lado de la palestra, en aquel mismo lugar donde estuvo un día Reimundo Lugaro, y con mucha humildad, pero muy concentrado en su quehacer y con cariño procura desarrollar su función de la mejor manera que los recursos le permiten.

"Uno de los intereses prioritarios de la Municipalidad es precisamente fortalecer y terminar de construir todo el centro de la ciudad. Pero lamentablemente casi la mayoría de los terrenos hoy en día no pertenecen a la municipalidad, sino que sus propietarios son particulares, entonces, hay allí una oferta y demanda complicada".

Dijo que por más que se quiera, ellos no pueden regular lo que hoy sucede, respecto de la venta de los terrenos en la ciudad, que igual reconoce están los valores sobredimensionados incluso en algunas partes, de manera que ello obstaculiza que se pueda realizar obras de desarrollo.

Plan Regulador

Pero Alfaro nos entrega una muy buena noticia. Tienen en carpeta modificar el plan regulador, que es el instrumento de planificación territorial que define las normativas urbanas por las cuales se rige la ciudad, es decir cuanto se puede o no construir, donde y otro aspecto marca el destino que puede tener la ciudad, por lo que todas las planificaciones, deben dirigirse hacia la concreción de una meta. Esto en alguna medida podrá permitir dar avances al desarrollo inmobiliario y otras construcciones que se deseen concretar. No obstante la falla está en que, siempre que un plano regulador logra concretar ciertas modificaciones, inmediatamente surgen otras necesidades, la ciudad crece, aumentan los requerimientos, y nuevamente ese plan queda obsoleto. Ese es uno de los principales inconvenientes que el Municipio siempre debe enfrentar.

Pero siempre se le hacen ajustes y se perfecciona. El último data de fines del 2004, sin embargo se comenzó a trabajar en él, el 2007. La demora obedece fundamentalmente porque cuesta mucho que la misma ciudadanía logre el acuerdo para que ese plan funcione.

Se proyecto modificarlo íntegramente, para definir ciertos aspectos de construcción de la ciudad, sostener las construcciones en altura, entre otros. Pero se insiste en que no se tocará ni un centímetro de las actuales áreas del oasis.

En el último plan, dijo Alfaro, se dejó establecido no se puede modificar el oasis dado el destino que se le dio hace algún tiempo, donde se consumieron en exceso hectáreas que debían preservarse.

Bienes Nacionales y el plan estratégico

Para Fabiana Flores, otra calameña, actual secretaria regional ministerial de Bienes Nacionales, las cosas están dadas por algunas condicionantes que se debieran de regularizar, como es la falta de urbanización, el mejorar los servicios y suministros.

Terrenos, ella lo confirma, los hay y al por mayor, pero, sin esos requerimientos básicos, nada o muy poco se puede hacer. Quedó en evidencia, cuando un grupo de ciudadanos se organizó, para estructurar un Parque Industrial en el norte de Calama. Hasta ahora, recién pudieron dar pasos efectivos, dado que, no disponían, ni de agua potable, ni alcantarillado, ni energía eléctrica, y esos son requerimientos básicos para que hoy se avance.

Dijo que en la región hay más o menos doce millones de hectáreas que están disponibles para ser planificadas y ser utilizadas en distintos proyectos. Esto para el tema social, científico, industrial, energético, productivo y minero. "En particular en la comuna de Calama existe una gran cantidad de terrenos fiscales que por supuesto forman parte de la disponibilidad que el Estado pone al servicio de la ciudad y su crecimiento. Naturalmente esta ciudad va creciendo hacia el sector oriente y es allí donde se concentrará la mayor expansión habitacional en los próximos veinte años, es por ello que se han planificado más de cien hectáreas del sector Topáter, donde prontamente habrá una licitación para los sectores medios y también otro tramo para sectores de vulnerabilidad social. "Nosotros hemos realizado importantes convenios con el Ministerio de Vivienda, no solamente para licitar terrenos, sino también para formar barrios y estos terrenos contarán con áreas de equipamiento donde se podrán instalar cuarteles de carabineros, consultorios, escuelas, locales comerciales, áreas de servicio".

Insiste en que la comuna cuenta con un gran patrimonio fiscal, pero lo que ocurre es que ese patrimonio tiene que tener la factibilidad de agua potable, "y eso es lo que hace que sean escasos los terrenos donde se pueda emplazar el crecimiento poblacional de la ciudad. El recurso hídrico es escaso. También existe una empresa de servicios sanitarios que es la que otorga los radios de operación para ofrecer estos servicios y no es menos importante recordar que para que nosotros podamos enajenar o vender un terreno, para los fines que sean, deben estar urbanizados y eso significa precisamente que cuenten con agua potable, electrificación y las conectividades varias. Eso hace que los terrenos no sean en cantidad lo que quisiéramos, sino están reducidos".

Dijo que con el Municipio se ha trabajado en priorizar ocho grandes proyectos que han contado con el respaldo de Bienes Nacionales, y entre ellos está por ejemplo el Hospital, para lo que se está en el proceso de permuta del sitio donde se construirá. Y el lugar que se eligió por cierto cuenta con las condicionantes antes descritas.

En el centro de la ciudad, dijo la Seremi, no se dispone de terrenos, por cuanto pertenecen en gran mayoría a particulares y otro elemento es que Calama es una ciudad donde viven particulares históricos, y esto hace más complejo la evaluación de la tenencia de la tierra tanto en el sector poniente, oriente o en mismo casco histórico. "Son elementos que deben tomarse en cuenta en el momento de poner a disposición terrenos para diferentes proyectos".

Dijo que se notan algunas necesidades fundamentales para disponer de las condiciones de urbanización para desarrollar acciones tanto en el área industrial, urbana o social, de allí que se hace necesario compatibilizar distintos aspectos.

Pero son cosas que a su vez se entrelazan. Por ejemplo dijo que se trabajó mucho por parte de ellos para disponer de los recursos para el desarrollo de un plan energético en Mejillones, el que finalmente permite el entregar sus servicios a las ciudades de la región.

En cuanto a la coordinación que se debiera tener entre estado y empresas, para que se disponga de los recursos necesarios para el desarrollo, como en este caso, de la urbanización, dijo la Seremi se dan las instancias, pero hay que seguir trabajando en tal sentido siempre, para que finalmente se den los pasos que se requiere en cada área.

Respecto de la planificación estratégica dijo que de la cantidad de hectáreas de superficie, sólo un 0,25 por ciento está planificado. "Ese dato se extrapola a la comuna de Calama. Nosotros en la provincia El Loa manejamos como el setenta por ciento de esa superficie, de manera que es muy relevante la cantidad de terreno que se tiene, pero también es relevante la cantidad de territorio que escasamente ha sido planificado y esto también se debe a un tema de recursos y por supuesto y de definición de políticas de administración, porque nosotros tenemos que garantizar que el territorio sea administrado por las futuras generaciones y no ser enajenado por una determinada administración. Tenemos la misión de no deshacernos del territorio entregándolo a quien lo pida, sino también está el hecho de buscar figuras políticas como la concesión, que permita desarrollar los proyectos y a la vez mantener la propiedad del estado. La verdad tenemos muchos desafíos por delante, muchas coordinaciones que llevar a cabo, para poder desarrollar ciudades más amigables y tomar decisiones a cómo manejamos nuestro suelo, compatibilizando las actividades mineras, ambientales, sociales, haciendo un ordenamiento territorial estratégico, planificado y participativo".

Como se ve, no hay mucha distancia entre una y otras opiniones, pero pareciera ser que siempre a Calama, le falta lo primordial, el recurso económico, tarea pendiente que tienen los parlamentarios que son quienes llevan la voz ante instancias superiores.

 

Otro de los aspectos que he observado tienen que ver con nuestros propios habitantes.

Como es sabido por todos, en Calama existe mucho polvo en suspensión y, como no, es por estar en un lugar seco y desertico. Pero si nos damos cuenta en las carreteras ya sea a Antofagasta o San Pedro de Atacama vemos que el polvo en suspensión casi no existe como sí ocurre en Calama.

Sucede que en Calama, debido al hombre ya sea por construcción o movimientos de tierra que se realiza esta queda tal cual en su lugar y se ve en los espacios vacíos que la tierra es suelta y polvorienta. Esto no ocurre en el suelo fuera de la ciudad, allí vemos que el suelo es duro y no levanta polvo.

Creo que debemos preocuparnos por dar una solución a los espacios de tierra que hay en la ciudad como los bandejones y en nuestras casas (patios, espacios entre nuestras casas y la calle, etc). La idea no es cementar todo ya que no ayuda a la belleza de la ciudad, todo lo contrario. En otras ciudades por lo general estos lugares están llenos de malezas o pasto, pero en Calama es prácticamente imposible hacerlo.

Podemos buscar soluciones como lo hacen en los estados deserticos de USA, como Arizona. Ellos utilizan la gravilla o ripio de color como relleno, esto permite crear bonitos ambientes, emparejan los terrenos y permite ver orden en nuestras calles y jardines sin necesidad de agua y además sirve de barrera para que el polvo no se levante.

Estas fotos ilustran lo que propongo:

http://www.flickr.com/photos/27753387@N08/2584977344/sizes/l/

http://www.flickr.com/photos/31559373@N00/2778538917/sizes/o/

 

En algunas casas de Lomas Huasi se puede apreciar que algunos han hecho algo similar.

Con esto limpiaremos la ciudad y no deberemos encerrar en cemento nuestras casas y aportaremos a la belleza y desarrollo visual que tanta falta hace en Calama.

Un gran saludo y pongamos también de nuestra parte para mejorar nuestra ciudad y ubicarla en el sitial que se merece.

This has made my day. I wish all potisngs were this good.

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